¿Cómo manejas las crisis de la vida?

Licda. Celeste Sorto

Todos tenemos crisis en algún momento de nuestra vida: perdemos un trabajo, se acaba el dinero, hay conflictos en la familia, un negocio fracasa, vemos partir a un ser amado; El mundo está en crisis, la familia está en crisis, y los hijos de Dios no estamos exentos de pasar por crisis. Cómo lo manejamos es lo importante.

Podemos pensar en las crisis como tormentas, situaciones inesperadas en la vida que se salen de nuestro control y que nosotros no las ocasionamos.

Pero, lo creas o no, hay aspectos positivos en las crisis. Hay cosas que puedes hacer basado en principios del Reino para que esas situaciones no te destruyan, sino que crezcas:

– Piensa creativamente. Las crisis son la incubadora de nuevas ideas para resolver problemas antiguos. Un problema antiguo es que hay que pagar la renta, la idea nueva es cómo generar ingresos para pagarla.

– Aprovecha la crisis para desarrollar tu carácter y liderazgo. Éstos no se desarrollan en la calma, sino en la tempestad. Solamente puedes desarrollar resiliencia, soportando la adversidad y levantándote de ella. No se es líder en momentos de tranquilidad, sino en medio de situaciones difíciles.

– Regresa a tu pasión. Muchas veces la crisis ayuda a recordar dónde iniciamos y lo que nos motivaba en un principio. A veces en el camino perdemos lo que verdaderamente nos apasionaba. Llegar a un punto de inflexión nos ayuda a regresar a nuestros inicios. ¿Qué te enamoraba de tu esposo(a)? ¿Cuáles fueron las cualidades que te llevaron a casarte con él (ella)? Esas cualidades siguen allí, es solo que en el camino dejaste de verlas y ahora tienen más peso los defectos. Regresa a tus inicios.

“La adversidad es ocasión de virtud.” Séneca (2 AC-65) Filósofo hispanorromano
Es decir que, la crisis nunca debería ser estéril en nuestras vidas, siempre deberíamos obtener algún fruto de ella. Todo lo que te sucede puede ser utilizado para algo bueno en tu vida.
Las pruebas nunca vienen a nuestra vida para aniquilarnos. Si pensamos de esta manera, siempre veremos los problemas como las oportunidades para obtener respeto, credibilidad y probar ser digno de confianza.

Cuando mi esposo partió a la presencia del Señor me propuse dar testimonio vivo de cómo debía ser el luto de una hija de Dios: en paz y confianza en las promesas de Dios. Muchas personas me manifestaron su admiración, pero las palabras de una de ellas aún resuenan en mi mente. Me dijo: “Antes yo te admiraba por tu bella familia y matrimonio, ahora te respeto por tu forma de enfrentar tu pérdida.”
Las personas exitosas siempre son sobrevivientes de la adversidad, no nacieron exitosos.

El éxito es el resultado de pasar por el fuego, dormir con leones, ser apedreado, ser crucificado, haber luchado con un gigante. Éxito es lo que los demás piensan de ti después de intentar matarte.

No le tengas temor al dolor, a la tempestad, a la tribulación, a la enfermedad, ni siquiera a la muerte. Mejor prepárate para ver cómo Dios se glorifica en tu vida a través de ella.