
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha firmado una ley que prohíbe cambiar de sexo por tratamiento medico y por documentos de identidad, porque dichas acciones han sido consideradas por el Parlamento como “degeneración” a niños y adultos, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad LGBTQI+. Así lo han informado medios internacionales.
“Al personal médico se le prohíbe realizar intervenciones dirigidas al cambio de sexo de la persona, incluyendo la formación de las características sexuales primarias y secundarias de otro sexo”, señala el texto del proyecto de ley.
Según el legislador Pyotr Tolstoy, el objetivo es “proteger a Rusia con sus valores y tradiciones culturales y familiares y detener la infiltración de la ideología antifamiliar occidental”.
“Una persona se levanta por la mañana y decide que ya no es hombre, sino mujer, o mujer, y no hombre. Va a una clínica privada (…), recibe un certificado y se va al registro civil, al departamento de documentos de identidad, a cambiar su apellido, nombre y patronímico (…) y puede ocurrir lo siguiente: contraen matrimonio y, no lo quiera Dios, adoptan un niño”, señaló el presidente de la asamblea, Viacheslav Volodin.
El presidente de dicha asamblea ha calificado la transición de género de “puro satanismo” cuando se inició la votación de dicha ley antes de su aprobación.”No queremos que esto ocurra en nuestro país. Dejemos que esa política diabólica se lleve a cabo en Estados Unidos”, añadió Volodin.
Esta ley fue adoptada el 14 de julio por unanimidad por los diputados de la Cámara Baja y cinco días después por el Senado. Por lo que ya es un hecho de que en Rusia queda prohibida cualquier intervención médica, tanto quirúrgica como mediante el uso de medicamentos, para el cambio de sexo.
Por otra parte, se ha informado que las únicas intervenciones que serán permitidas son las relacionadas con los tratamientos de anomalías congénitas, enfermedades genéticas y endocrinas asociadas con la formación alterada de los órganos genitales, decisiones que han sido analizadas y aprobadas por una comisión de expertos en ese país.
Así mismo queda terminantemente prohibida la adopción de niños a personas que ya hayan cambiado de sexo en el pasado. Tampoco podrán funcionar como tutores fideicomisarios de los menores en ninguna situación y se establece la anulación del matrimonio si uno de los cónyuges fuera sometido a una reasignación de sexo.
Entre 2018 y el pasado año, más de 2.700 rusos cambiaron de sexo en sus documentos, lo que condujo a casi 200 matrimonios. Sin embargo la reforma constitucional de 2020 introdujo en Rusia el concepto de que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer.
Según la comunidad LGBTQI+ esta es una ley “nefasta”, abogando que la intención es quitar sus derechos, en cambio los legisladores justifican esta ley, argumentando que en realidad los jóvenes estarían utilizando el cambio de género para evadir el servicio militar obligatorio en esa nación.
